miércoles, 15 de enero de 2025

leo en el patio: hay nieve en la cordillera pero sufro ruido eléctrico vecino

la cordillera nevada hoy y en ella, el Tunari nevado

hay un falso Tunari hacia el oeste = una doble cumbre de forma parecida, sólo que con sus dos picos más próximos entre sí que los del Tunari vero

salí a arrancar unas manzanas

por segunda vez en la semana, música fuerte a cincuenta metros, desde casa recién habitada

es ruido que oigo en el patio

por el momento, no me voy a acercar a pedir al consumidor desconocido de corriente, comprensión para la necesidad mía y nuestra de un poco de silencio o al menos de no tanto ruido

por qué aguantar todavía sin reaccionar a este ataque?

porque, siendo molesto, no es tan grave

y para no caer en la trampa de la "psicología contraria": no vaya a ser que, como otras veces, en años pasados, en este tema del ruido y en temas parecidos, ante mi pedido, el ruidoso se parapete en la tolerancia social boliviana al ruido en todo lugar, y en su capacidad personal de manejar los botones de su aparato, fuera de mi alcance, apartado de mi impotencia

minutos después, la bulla sigue, pero disminuyó su intensidad... pero ahora, de nuevo, los sonidos bajos o golpes de tambores se hacen sentir

aguantar, aguantarme

dejar de pensar en eso

encerrarme en el cuarto (pero no quiero; quiero leer en el patio)

la estupidez de la gente (también yo fui tonto con la música, desbordando su volumen, de muchacho, para molestia de mis padres)

por qué la gente damos campo a unas ajenas voces desencarnadas, incomprensibles, invasoras, irreverentes, agigantadas eléctricamente fuera de la proporción humana y que nos atontan?

qué locura es esta?

la estupidez

voy a mirar de nuevo el Tunari

¿Habrá tregua en el holocausto israelí del pueblo palestino en Gaza?

La negociación actual para una tregua en el holocausto israelí de palestinos en Gaza es, por lo menos, la tercera desde la tregua efectiva de la última semana de noviembre del anteaño pasado (2023). Como las anteriores negociaciones, ésta parece seria, por las figuras políticas que la llevan y por los puntos en que la resistencia palestina cede a las imposiciones israelíes.

Ahora, la resistencia cedió al aceptar la no retirada inicial del ejército israelí de toda Gaza y la presencia israelí temporal en la frontera de Gaza con Egipto (corredor Filadelfia), lo que implica el cierre o envoltura terrestre completo de Gaza por Israel, que además, desde hace casi 20 años, la constriñe por mar, por aire, le corta el agua, la comida, las medicinas, la electricidad, el combustible, teléfono e internet... etc.

La resistencia palestina aceptó, hace más de un año, desligar su lucha de la lucha palestina en Cisjordania y Jerusalén oriental, o sea, seguir permitiendo el progresivo arrinconamiento allí de los palestinos, con despojo de sus tierras y pueblos, y profanación de sus templos (islámicos y cristianos). Ha retrocedido, desde mayo pasado, en el punto básico de no exigir compromiso israelí de poner fin definitivo a su guerra actual contra los palestinos, aceptando treguas por fases que durarían días o semanas, fases sucesivas dependientes de la concreción de la fase anterior, o sea, resignándose a la posible, anunciada por Israel, reanudación de las masacres.

¿En qué cedió Israel? Israel acepta desmantelar gradualmente el "corredor" Netzarín, una franja de kilómetros de ancho, ocupada por sus militares, que rompe el paso de palestinos entre el norte y el centro de la franja de Gaza, y así permitir la vuelta de los palestinos que acaba de expulsar del norte, a sus ahora casi totalmente devastados lugares de habitación al aire libre. Es decir que Israel renuncia a poblar con judíos sionistas el norte de Gaza.

Cada vez, la gente de Palestina y sus niños (tan politizados hoy como supimos ser muchos de los niños bolivianos hace 50 años, durante la dictadura militar masacradora) festejan anticipadamente la posible próxima tregua.

Pidamos al Señor Jesús que las prudentes, limitadas esperanzas de los niños de Gaza no queden defraudadas.

Es muy poco lo que yo sé, pero les trasmitiré un hecho, dos apuntes sobre el contexto histórico, y los temores de algunos entendidos en el tema.

El hecho es que la palabra del presidente estadounidense Biden sobre Gaza fue usada cada vez (hasta unas diez veces en los 15 meses y pico que lleva el holocausto israelí de Gaza) para despistar o engañar a los palestinos; ese político se prestó para desorientar a las víctimas palestinas, y los más de 10 viajes de su ministro Blinken a la región siempre precedieron a la intensificación de las masacres israelíes en Gaza. Trump, que en una semana reasumirá la presidencia del imperio, al enviar a su representante a la negociación, y al anunciar la posible tregua, podría ahora estar prestándose, como se prestó Biden, a pastear o despistar politicamente a los palestinos.

Un contexto histórico grande en el que encaja el holocausto israelí en Gaza es la consolidación del mundo multipolar iniciado hace 8 años, o sea, el desmoronamiento de la hegemonía estadounidense única en el mundo.

Otro contexto histórico, más estrecho, es el de la riada o inundación de al Aqsa, planeada por el finado líder de la resistencia palestina Yajya Sínuar e iniciada el 7 de octubre de 2023, o lo que es lo mismo, la fase final de la lucha de liberación palestina, con la muy probable próxima desorganización del estado sionista de Israel (en esto último no deja de haber un grano de optimismo mío).

La próxima liberación de Palestina depende de la fuerza persistente de los propios palestinos, y de estos dos otros factores: el desmoronamiento interno del ejército, el estado y la sociedad sionistas israelíes, cosa que parece en curso, y de una disminución grave de la influencia político militar estadounidense en la región de Asia occidental y norte de África (pero, fíjense: EEUU construye actualmente en Beirut su segunda embajada más grande del mundo... la primera está en Bagdad, o en México...; da para pensar que todavía quieren quedarse en la región, no?). Este debilitamiento del imperio en la región, impulsado en parte por la terquedad honrosa de la resistencia palestina, tendría que desembocar en el abandono político estadounidense de Israel.

Los temores de gente que sabe del tema político en la región de Asia occidental y norte de África son que el imperio haya consolidado hace unos meses su decisión de jugarse en esa región su pretensión de recuperar la hegemonía mundial, apoyando a Israel hasta el final.

Hay que tener en cuenta que el imperio prepara sus tácticas con años de anticipación dentro de una estrategia que abarca décadas. (Por ejemplo, para América del Sur y Central, la maldición estadounidense explícita nos llegó hace 202 años, con la doctrina Mónrroe = la hegemonía continental de EEUU, de la que aún no salimos.)

El imperio está retrocediendo en Europa oriental, con su derrota en Ucrania ante Rusia, y no parece tener fuerza suficiente en el sudeste asiático para enfrentarse a la China. Así que hay gente conocedora que teme que EEUU se juegue su futuro entero en Asia occidental y el norte de África, desorganizando a fondo la región.

Esta desorganización política, empujada por EEUU, ocurre ahora en Siria, con la caída de Assad y la entrega de ese país a 3 fuerzas: el propio EEUU, que sigue controlando (robando) el petróleo y el trigo sirios; su aliado Turquía, que invadió desde el norte y maneja a los terroristas "islámicos" que supuestamente gobiernan a ese país desde diciembre pasado; e Israel, que invadió desde el sur, destruyó desde el aire la capacidad de defensa siria, se adueñó del 40 por ciento de las fuentes de agua sirias y tomó el monte Hermón (donde hace dos mil años se transfiguró Jesús ante los ojos de Juan y Pedro).

Decía que el imperio alista sus armas tácticas con años de anticipación: hace más de 50 años que, con gasto de decenas de miles de millones de dólares, Israel-EEUU-Europa preparan y afilan en el centro de Asia, en Asia occidental y el norte de África y en toda África, milicias "islamistas" para herir políticamente a la China, a Rusia (y antes, a lo que fue la Unión Soviética), al mundo musulmán en general y a los países árabes en particular. Cosas como los talibanes de Afganistán fueron en gran parte inventos estadounidenses. Los "rebeldes" sirios (e iraquíes) de ISIS y al Qaeda son fabricación íntegramente israelí-estadounidense. El propio Hamás en Gaza, aunque de origen y trayectoria autónomas, fue durante años financiado por los qataríes, aliados estrechos de EEUU (Qatar es un estado vasallo de EEUU: cobija a la mayor base militar yanqui de la región, y sigue a pie juntillas las órdenes de Wachintón, una de las cuales fue, hace 14 años, y de nuevo, hace dos meses, alojar políticamente a Hamás...).

Irak fue destruido por EEUU hace 20 años y todavía no se recupera. Libia, Sudán y Yemen, o fueron ya deshechos por el imperio o están en curso de serlo.

El siguiente puede que sea, pronto, Irán... pero Irán tiene el apoyo ruso, y Rusia tiene el apoyo chino... así que al imperio no le va a ser tan fácil (además, la política iraní parece apegarse a tradiciones políticas persas milenarias de paciencia, moderación, inclusión). Una próxima guerra de EEUU-Israel contra Irán sería tan dura como para calificar como la 3ra guerra mundial. Hay quienes llegan a decir que, junto a Irán, el imperio necesita desorganizar pronto a Egipto y Jordania (dos estados vasallos suyos, completamente sometidos a EEUU-Israel) para alojar a los palestinos a los que quiere próximamente expulsar de Gaza y Cisjordania.

Nota optimista... o, mejor, deseo fuerte: la resistencia palestina, hoy corazón del mundo, junto al resto muscular del mundo, dentro del que se cuentan montones de judíos de lujo, que apoyan a esa resistencia: no cede. ¡Desde el Jordán hasta el mar, Palestina se liberará!

(La resistencia palestina es armada y es civil, violenta y no violenta: ambos lados, como resulta evidente al que sabe un poquito de historia, se complementan, se acomodan, a veces con suavidad, otras veces, entrechocándose. La resistencia empieza con la firmeza diaria de, en medio del desastre impuesto por los israelíes, rearmar con ánimo una vida social viable, con el bienestar asequible; pasa por un sólido duelo social de los caídos en la lucha; cultiva la tradición, la educación y las artes; y con la evidencia de la desalmada decisión israelí de someter o expulsar o matar al pueblo palestino, no se rinde nunca.)

En la tarde:

¡Aljamdulilá! Va a haber tregua. Gaza va a poder respirar. La resistencia continúa hasta acabar con la ocupación sionista. Hay que castigar a los genocidas. Reconstruir Gaza. ¡Viva Palestina libre!

jueves, 2 de enero de 2025

¿Prohibidas las bicis en el jardín botánico Martín Cárdenas?

La uniformada (con overol pardo) me dice que está prohibido entrar con bicicleta al parque. Le pido que me diga quién y dónde lo prohíbe. Dice que está en el cartel puesto a la entrada del parque. Antes de ir a ver ese cartel, le pregunto su nombre y el de su jefe en Emavra (la repartición municipal de parques y jardines, responsable de este parque jardín botánico Martín Cárdenas, así como de tantas talas y podas injustificadas por todos lados en la ciudad). Me los dice.

Los dos carteles, impresos en láminas plásticas, fijados a las puertas metálicas de entrada al parque — uno sobre el uso del parque por el público general, y el otro sobre el ingreso a él de grupos — no hablan de bicicletas; sí lo hace una línea escrita a mano con marcador verde al cabo de uno de ellos: "y no olvidar las bicicletas!"

Entro de vuelta al parque. Le digo a la uniformada que los carteles no son anticiclistas (se lo digo en su lenguaje). Ella menciona la línea aumentada con marcador... Argumenta que el parque es para uso de estudiantes, ya no recuerdo si de agronomía o de forestería (pero no es de uso exclusivo de ellos; entré aquí muchas veces y nunca me miraron ni a mí ni a la bici). Que si no fuera así, cobrarían el ingreso (medida municipal indeseable, puesta para discriminar a los tipos de públicos que usan los parques, excluyendo de ellos a algunos, privados de monedas sueltas). Que si entra un ciclista, "como todos nos copiamos de todos" (cosa que es cierta), van a querer entrar otros ciclistas.

Les aclaro a ustedes que yo no entré al parque montado en mi bicicleta, sino llevándola de la mano, a mi costado. También les cuento que, aunque rodeado por el tráfico de vehículos a motor por todos sus costados, inclusive al norte, por la ruidosa avenida Villazón que va a Sacaba, el parque botánico — que está saliendo del valle, hacia el lado este, lindando con la estribación norte de la colina de San Pedro — es grande, tiene corredores amplios con suelo gramado, y sus plantas y el follaje de sus árboles protegen un poco su ambiente de la agresión motorista que lo acota.

Quiero preguntarle a la uniformada cómo perjudicarían al parque veinte o hasta cincuenta ciclistas que no pedalearan sus bicis sino que nada más las jalaran o empujaran sin montarlas. Pero no se lo pregunto. Ella habla ahora con su jefa, más joven que ella, la que hace un rato le señaló mi bici con un gesto de cejas, ojos y quijada, entiendo que diciéndole que se ocupara de ralearla.

Mientras ellas hablan, yo paso por su lado, voy un trecho más allá, hago parar mi bicicleta apoyando su pedal sobre una piedra, cerca de una pareja de enamorados que relajean sobre una banca, y que, sin saberlo, la cuidarán, saco mi libro de la mochila, y, caminando de aquí para allá, me pongo a leer al obispo Newbigin sobre cómo fue en y por el cristianismo que este mundo en que vivimos, con ciencia y cambio abierto hacia el azar (inclusive hacia la autodestrucción total), en el curso de unos siglos, se fue haciendo.

Las uniformadas, inmersas en su administrativa o regulatoria conversación, no me ven, me dejan pasar a su lado. Y como muchas veces, una vez quieta, en lugar abierto, la bicicleta no se hace ver o se esconde, o se camufla: inconspicua: decente.

Esto pasó al fin de noviembre o empiezo de diciembre.

No creo que haga falta que les pida a los lectores ciclistas de este cuaderno que viven en Cochabamba (1) que vayan al botánico en bici, que entren sin pedalear, que sienten presencia ciclista allí, sin estruendo, por favor, presencia ciclista suave, medida para no despertar innecesariamente la exclusión, pero que, dado el caso, defiendan ante las empleadas municipales nuestro uso ciclista del parque, y (2) que se acerquen a Emavra y cuestionen la pretendida prohibición de meter bicis al botánico (cosa que haré recién la semana que viene). Siempre con la mira en defender el uso público de los lugares públicos, la universalidad de su acceso, que no se excluya o discrimine a nadie de ellos.