dice Omar en Gaza:
Me digo a mí mismo cada día: No te mueras. No te canses. Ve que las niñas estén bien. Busca agua. Revisa que no haya agujeros en la carpa para que no haya goteras. Y luego, levántate: no te mueras.
No se te ocurra morirte de cualquier enfermedad tonta. Resiste. Guarda tus lágrimas para un día más doloroso. No te atrevas a decir: "Estoy cansado".
Busca comida. No tengas miedo a las bombas. Junta tus cosas y escapa. Arma la carpa. Vuelve a escapar... no te canses. Escribe, y vuelve a escribir, y sigue escribiendo. Escribe tu propia muerte con tus mismas manos: no dejes que nadie escriba sobre ti.
Vive, y no te mueras.
-- Omar Hamad | عُـمَـرْ 𓂆 @OmarHamadD en twitter, 27 de junio de 2026
el farmacéutico Omar, de entre 35 y 40 años de edad, cuida a sus tres hermanas sordas; es un hombre flaco; últimamente, se dedicó con otros a rescatar libros de debajo de los escombros, restaurarlos, acomodarlos en estantes
como casi todos los gazagüis, él y su familia fueron desplazados a la fuerza por Israel más de diez veces en los últimos 3 años; como a todos en Gaza, Israel le mató a decenas de su familia extensa (en Palestina, las familias son más grandes y más entretejidas y solidarias que en nuestro país)
cuentan varios, y entre ellos, el analista político gazagüi Muhammad Shehada, de unos 30 años de edad y que vive en Europa, que, antes de que Israel iniciara en el 2023, con una decena-promedio de masacres diarias, su genocidio en Gaza, no pocos palestinos allí ya masticaban el suicidarse
¿por qué?
muchos años de estar encerrados en la franja de Gaza por Israel, hambreados, masacrados cada tantos meses, despojados de oportunidades, de economía, de dignidad
en Gaza, desde antes del genocidio, es grande la depresión entre niños pequeños; últimamente, no son pocos los niños con ideas suicidas; lo vocalizan así: quiero ir al cielo (en árabe, yena) para estar junto a mi mamá / papá / hermana / hermano... ahí, no va a haber bombardeos, ni hambre
pero, hasta donde sé, los suicidios son, o muy pocos, o inexistentes
la explicación la da el farmacéutico Omar: los gazagüis se tragan su dolor, se ajustan los cinturones, porque tienen la responsabilidad de cuidar a los que quieren, el deber de, existiendo, resistir al genocida sionista
la población de Gaza, más de dos millones antes del genocidio, procede en sus 3 cuartas partes de familias palestinas desplazadas por Israel hace 80 y hace 60 años; algunos gazagüis, estirando la vista fuera de las vallas israelíes, podían ver, oler los campos de donde los expulsaron a ellos, o a sus padres o abuelos, campos ahora adueñados por colonos israelíes sionistas
dicen los que conocen que la gente de Gaza se diferencia de la de Cisjordania, Jerusalén e Israel-48 en que, siendo tantos de ellos refugiados, son como una selección, un mosaico de lo mejor de Palestina; de ahí viene la excelencia gazagüi en medicina, en ingeniería, agropecuaria, poesía, y en resistencia, no violenta y también armada
hace muchos siglos, se inventaron en Gaza los paños de algodón tejido suelto para revestir heridas; hoy, herida casi de muerte, Gaza nos está curando nuestras heridas a todo el mundo... teológicamente, humanamente, Gaza de Palestina es la sanación nuestra, la de esta tierra lacrimosa