miércoles, 7 de octubre de 2026

hoy es cuando

los israelíes vienen ganando desde hace noventa años: en 1936-1939, decenas de miles de soldados ingleses, entrenados en la represión colonial de irlandeses, sofocaron la rebelión palestina anti-inglesa y anti-sionista, al tiempo que entrenaban y hacían practicar a voluntarios judíos

¿cómo vienen ganando los israelíes en Palestina?

de manera casi total: han destruído una sociedad entera y diezmado a varias de sus generaciones; expulsaron a más de un millon de palestinos de sus casas y sus tierras, borrando con topadoras y plantando bosques donde estuvieron 530 de sus pueblos; han encarcelado a más de un millón de palestinos, torturándolos; hoy, sigue habiendo seis millones de refugiados de guerra palestinos repartidos por varios países; Israel lleva tres años genocidando a los palestinos de Gaza, está limpiando étnicamente = expulsando a los palestinos de Cisjordania y a los libaneses del sur de este país; arrancó o quemó millones de árboles de aceitunas; cada vez, los judíos israelíes se entran ilegalmente a la mezquita de al Aqsa; Israel atacó improvocadamente, con EEUU, a Irán, matándoles a los iraníes, como a los palestinos y libaneses, niños y ancianos, médicos y enfermeros, rescatistas, científicos y estudiantes, y destruyéndoles sistemas de agua, de alcantarillado, carreteras y puentes, plantas de energía, escuelas y universidades, iglesias, sinagogas (Israel bombardeó y destruyó este año la sinagoga judía no sionista de Rafinía en Tejrán central) y mezquitas; Israel ha penetrado los ámbitos de poder estadounidense y europeos, aprovechando la presencia allí de judíos, para consolidar el apoyo a su actual genocidio y guerras, y acaba de integrar su ejército al estadounidense, haciendo más difícil su próximo desenredo

la subida de los precios de los alimentos en el mundo este año, que trae hambre y muerte, se debe a la guerra israelí-estadounidense contra Irán

a los cristianos del mundo tiene que dolernos la expulsión de cristianos de Palestina, en curso hoy; y el envenenamiento teológico de comunidades cristianas en todo el mundo, que las lleva a adorar la versión torcida y dañina del judaísmo que es el sionismo

(al lado de dos mil años de cristianismo, los judíos, por su cuenta, han creado y recibido de Dios ideas y esperanza convergentes y complementarias a las cristianas, que nos hacen ver de frente la participación del hombre en la redención humana, en el mundo, por la mano de Dios; en cambio, el judaísmo sionista es un retroceso a una religión antigua, sacrificial, sangrienta)

a los católicos tiene que alarmarnos el que sus métodos de represión y control brutales de poblaciones enteras los hayan copiado los israelíes, punto por punto, de métodos inventados y usados por los ingleses hace 900 y 500 años contra los católicos de Irlanda, donde destruyeron una civilización entera; debemos entender que esos métodos de devastación y control están siendo afinados para luego usarse contra nosotros

a los latinoamericanos debe asustarnos lo hecho en nuestro continente por los ayudantes israelíes de la represión y el fraude estadounidenses: cien mil indígenas mayas matados en Guatemala, la destrucción final de Argentina por Milei; el bolsonarismo en Brasil, que amenaza con destruir al planeta entero, devastando su pulmón la Amazonia; el paramilitarismo hacendal colombiano; el sometimiento, humillación y robo abierto de Venezuela

Israel tiene cien y más bombas atómicas: algunos de sus consejeros político militares (como también consejeros estadounidenses) están hoy proponiendo su uso ofensivo, o sea, de entrada, para destruir países sin motivo, porque sí, a diferencia de la doctrina militar nuclear tradicional, que las reserva como última línea de defensa

la medida casi total de la victoria israelí deja sin cubrir un resquicio o grieta por donde se cuela la resistencia de musulmanes y cristianos árabes y persas en Levante y en Asia occidental y el norte de África: en 2026 vivimos el momento en que Israel, a la cabeza de los destructores del hombre, la humanidad y su subsistencia van a acelerar su daño (https://es.wikipedia.org/wiki/Aceleracionismo) o nosotros, y a nuestra cabeza, los palestinos y los persas, vamos a hacer retroceder, derrotar y pisar la cabeza de ese daño, aplastándola contra el suelo

¿qué es lo que tanto veneran de Israel los trumpistas, bolsonaristas, mileístas, banzeristas?

su salto adelante, sin importarle el pasado, la verdad, la justicia, ni la humanidad, su irrespeto por la vida, su barbarie

si Israel nos vence, estará venciendo a todo el mundo, y estaramos fregados todos: el fin del mundo estará acá

por esto, no podemos perder: está en juego nuestra vida aquí y nuestra relación sana, eterna, con Dios

domingo, 13 de septiembre de 2026

Algo de estrellas en el cielo

A la cuadra le queda una sola de las dos luminarias que tenía meses atrás y su luz lejana es amarilla, por lo que estorba poco. Las luces restantes salen de dentro de la granja del frente, y a esta hora, tres y media de la noche, son pocas, vienen de lejos y son contenidas en parte por la barda de adobe y los molles delante de ella, que no quitan mucho a la parte de cielo que tengo. El cielo tiene una sobra de nubes. No son espesas algunas de las nubes. Sí lo son otras, en regiones más altas y del norte. Busco estrellas. De entrada, no las hay. Concentro apenas la mirada un cuarto de segundo en un hueco menos denso de blanco opaco y casi vislumbro una, que no logro fijar. Sé que si la persigo, intensificando mi mirar y perseverando en el punto, la perderé del todo, así que paso a ocuparme de la siguiente región a propósito para mostrar estrellas, que no es contigua pero sí cercana a la que rindió un ensombrecido punto de quizás luz. Aquí pasa lo mismo, que entreveo, en un octavo de segundo, no una sino más potencias, a las que, para no ver diluirse, dejo en su lugar, y paso a otra parte algo menos nubosa, donde, por una fracción de instante, hasta creo reconocer una configuración de esas cosas que busco. Pero, como antes, para no perder lo poco que hay, que habrá, lo dejo ahí. No presiono y tengo lo mío, un cuadro un poco, solo un poco más que borroso de algo detrás del tul de blanco que se difumina -- gasa que hace horas, siendo algo más densa, dió un chilche que, sienten mis pies en chinelas, mojó el suelo pero que no se sostuvo mucho -- algo que es lo que quiero: estrellas en el cielo.

Tres horas después, vuelto de lavarme la boca pero antes de mojarme la piel del cuerpo. La bóveda del cielo está despejada. ¡Es domingo, en un rato voy a ir a la misa! Nubes grises al norte. Nubes blancosas al oriente. Nubes que brillan al extremo oriente, por donde apunta el sol.

Vuelto de unas breves compras. Al ir de bajada por una senda estrecha, por primera vez en mi vida, mordí el barro. Y ahorita retiré del pelo de mi nuca unos colgajos de... barro. Qué habrá dicho la gente que me los vio. Pero es que ante las tenderas me presenté de cara, no les mostré mi posterior... a no ser al irme... Caí así: bajada leve, camino mínimo al costado de una acequia; el vecino que para cuidar el pequeño parche de cultivo -- hoy, con la tierra removida, sin sembrar aún, aireada, esponjosa -- que tiene ante la puerta de su casa, alinea dos troncos secos, delgados -- son años que los pone ahí. Siento que voy a caer: caigo. Sentí el sabor de la tierra. Tenía ya azúcar dentro de la bolsa de compras, así que debo de haberla protegido al abalanzarme sobre la faz del planeta, y por eso, pues, probé su gusto.

Cuánta gente mayor por los caminos que van dejando de ser rurales, a media mañana. Abiertas sus rodillas, así es como andan, tanto los hombres como las mujeres, y lento. A un viejo que pisaba con bastón una huella del camino le dije desde atrás bajando mi velo buenos días para lograr, talvez por azar y no por mi saludo, que se quede en esa huella y me deje pasar a su lado, por la otra.

Mucho plástico al borde del camino. Cuántas construcciones nuevas. Esto avanza hacia ir siendo los barrios de una ciudad, ya no campo. En el extremo a que me llevaron mis compras, en la sala exterior de una casa, alzada la cortina de metal y puestos a ambos lados letreros grandes y parlantes altos, había una iglesia protestante, eléctrica, ruidosa. Qué desubicados son, qué desadaptados. Pero en estos lugares todavía hay agua que corre por los costados, en herbosas zanjas cavadas a la tierra, agua lenta nomás, que baja de los cerros, por aquí que es la falda de la cordillera, hacia las honduras inclinadas, las cañadas, tajos, y al final, los llanos, al otro lado del país, y de ahí, al mar. Las aguas, con el sol inclinado de esta hora, donde él les llega, brillan.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Venezuela agredida

la semana pasada, Venezuela entregó por cien años 65 mil millones de barriles de petróleo = un quinto de sus reservas a Estados Unidos, con lo que éste repondrá sus reservas estratégicas y podrá soñar con seguir su guerra de agresión contra Irán y con provocar a Rusia en Ucrania y a China en Taiwán

para comparar, hace 30 años Rusia privatizó su petróleo, dando 20 mil millones de barriles a los oligarcas cuyo dominio del país provocó de 3 a 5 millones de muertes excedentes

en 1907, Venezuela concedió su petróleo por 50 años; medio siglo después el dictador J V Gómez lo concedió por 40 años; después de eso, la consigna del partido gobernante AD fue "no a las concesiones"; la nacionalización fue en 1976, y Chávez la mejoró hace cuarto de siglo

los efectos de las sanciones económicas estadounidenses unilaterales a Venezuela equivalieron a siete grandes depresiones (la de 1929), al borrar dos tercios de su producto bruto: fue por esa agresión estadounidense que millones de venezolanos salieron de su país en busca de sobrevivencia

la presidenta en funciones de Venezuela y su partido chavista -- con el caño del revólver estadounidense en su frente = acusaciones judiciales secretas estadounidenses que los amenazan con secuestrarlos como hicieron en enero con el presidente Maduro, o talvez ya vendidos a los yanquis -- han cedido la soberanía de su país a Estados Unidos, como la perdió Cuba en 1901 con la enmienda Platt que permitió a EEUU intervenirla repetidamente, como la perdieron la República Dominicana, Haití, y Colombia / Panamá, Guatemala y Nicaragua

en América Latina hemos retrocedido ciento veinte años: estamos siendo invadidos, esquilmados, dominados

es tiempo de luchar por nuestro interés, defender nuestra soberanía

fuente: el estudioso venezolano Francisco Rodríguez y los periodistas estadounidenses Max Blumenthal y Aaron Maté, en el programa en YT de The grayzone, "Looming disaster", de inicio de septiembre de 2026

viernes, 17 de julio de 2026

Quillacolleña amable

Voy inflando la cámara que contiene mi rueda delantera. Apegada al bordillo hay una vendedora de fruta. Dos carros estacionados separan del tráfico la acera sobre la que tengo, volcada, a mi bici. De la casa a cuya cortina metálica me adjunto, sale una señora algo mayor que yo, y, diciendo al taxista que se vaya, acaso no ve que estacionó por donde va a salir otro auto, lo despacha. Su arenga no es amarga.

Ahora se ocupa de mí. Bromea con suavidad sobre que yo he abierto un taller de reparación de bicis delante de su casa. A la frutera le dice que si su carretilla necesita atención, ahí estoy yo. Tocándome leve el hombro, me dice que puedo quedarme, no hay apuro, todavía no va a usar el paso de salida de su garaje. Cambiamos otras trivialidades. La frutera, que antes rió, ahora sonríe.

De cuclillas, acabo de inflar. Me felicito de haber dado con un punto donde el ruido del tráfico es amortiguado por la fila de carros aparcados, y cuya pared de retiro no tiene eco, una acera en la que para los constantes peatones hay aun espacio al lado de mi bicicleta, por el que de costado se escurren. Veo que la acera amplia y despejada de la esquina cercana, que era mi lugar mecánico alternativo, es del todo expuesta a la inclemencia tráfica, habría estado llena de ruido.

Acomodadas las cosas de arreglar bici, cargo a los hombros la mochila. Desde su puerta, la señora vecina se despide amable.

La ocasión mecánica fue rápida: una fuga de aire debida a rotura de la delgada manguera de goma que envuelve el huso de la válvula.

dice el farmacéutico Omar de Gaza

dice Omar en Gaza:

Me digo a mí mismo cada día: No te mueras. No te canses. Ve que las niñas estén bien. Busca agua. Revisa que no haya agujeros en la carpa para que no haya goteras. Y luego, levántate: no te mueras.

No se te ocurra morirte de cualquier enfermedad tonta. Resiste. Guarda tus lágrimas para un día más doloroso. No te atrevas a decir: "Estoy cansado".

Busca comida. No tengas miedo a las bombas. Junta tus cosas y escapa. Arma la carpa. Vuelve a escapar... no te canses. Escribe, y vuelve a escribir, y sigue escribiendo. Escribe tu propia muerte con tus mismas manos: no dejes que nadie escriba sobre ti.

Vive, y no te mueras.

-- Omar Hamad | عُـمَـرْ 𓂆 @OmarHamadD en twitter, 27 de junio de 2026

el farmacéutico Omar, de entre 35 y 40 años de edad, cuida a sus tres hermanas sordas; es un hombre flaco; últimamente, se dedicó con otros a rescatar libros de debajo de los escombros, restaurarlos, acomodarlos en estantes

como casi todos los gazagüis, él y su familia fueron desplazados a la fuerza por Israel más de diez veces en los últimos 3 años; como a todos en Gaza, Israel le mató a decenas de su familia extensa (en Palestina, las familias son más grandes y más entretejidas y solidarias que en nuestro país)

cuentan varios, y entre ellos, el analista político gazagüi Muhammad Shehada, de unos 30 años de edad y que vive en Europa, que, antes de que Israel iniciara en el 2023, con una decena-promedio de masacres diarias, su genocidio en Gaza, no pocos palestinos allí ya masticaban el suicidarse

¿por qué?

muchos años de estar encerrados en la franja de Gaza por Israel, hambreados, masacrados cada tantos meses, despojados de oportunidades, de economía, de dignidad

en Gaza, desde antes del genocidio, es grande la depresión entre niños pequeños; últimamente, no son pocos los niños con ideas suicidas; lo vocalizan así: quiero ir al cielo (en árabe, yena) para estar junto a mi mamá / papá / hermana / hermano... ahí, no va a haber bombardeos, ni hambre

pero, hasta donde sé, los suicidios son, o muy pocos, o inexistentes

la explicación la da el farmacéutico Omar: los gazagüis se tragan su dolor, se ajustan los cinturones, porque tienen la responsabilidad de cuidar a los que quieren, el deber de, existiendo, resistir al genocida sionista

la población de Gaza, más de dos millones antes del genocidio, procede en sus 3 cuartas partes de familias palestinas desplazadas por Israel hace 80 y hace 60 años; algunos gazagüis, estirando la vista fuera de las vallas israelíes, podían ver, oler los campos de donde los expulsaron a ellos, o a sus padres o abuelos, campos ahora adueñados por colonos israelíes sionistas

dicen los que conocen que la gente de Gaza se diferencia de la de Cisjordania, Jerusalén e Israel-48 en que, siendo tantos de ellos refugiados, son como una selección, un mosaico de lo mejor de Palestina; de ahí viene la excelencia gazagüi en medicina, en ingeniería, agropecuaria, poesía, y en resistencia, no violenta y también armada

hace muchos siglos, se inventaron en Gaza los paños de algodón tejido suelto para revestir heridas; hoy, herida casi de muerte, Gaza nos está curando nuestras heridas a todo el mundo... teológicamente, humanamente, Gaza de Palestina es la sanación nuestra, la de esta tierra lacrimosa