Estar fuera del tráfico e ir entrando en una calma serena
En esta plaza o parque pequeño junto a la que voy pasando remendé hace pocos días la goma de mi bici, abierta en un punto por una espina. No cerca del lugar donde hice la reparación, dos mujeres, concentrada cada una en su teléfono-ordenador. Acabada mi reparación, yo también hurgué el mío unos minutos rápidos. Al ir terminando con la bici, vi que estaba respirando acompasado, que me había serenado. No era que hubiera estado agitado; nada más que había estado metido en el tráfico, autos, a ciertas velocidades, algunos autos pesados o grandes; autos con cursos y ritmos de repente diferentes entre sí, que yo, como cualquier ciclista, debía tramitar. En cambio ahí, con mi máquina volcada, ocupado en reponerle su condición normal, fui saliendo del tráfico para, ocupado en algo, ir entrando o ir poniéndome en una plaza o parque con árboles (paraísos, fresnos, molles), con un canal corriente a un costado, una cancha al otro costado y la memoria de un barbecho (encementado hoy) al fondo.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio