Perro que me ayudó a librarme de otro perro
Perro flaco que te acercas pero no vienes a mí sino a tu igual, al otro perro que cada noche estorba mi pasar por aquí. Perro de cinco años, grande, animoso, que ladrando acobardas al otro perro, al molestoso, le callas su ladrarme, y le quitas la intención de perseguirme. Perro que, dándote tu lugar de jefe del otro perro, del que me incomoda, le dijiste en tu idioma: aquí, el que ladra soy yo, y no se te ocurra acercárteme, y no me importa que haya un humano en bici, la cosa es entre tú y yo, y el que manda aquí soy yo, chitón!, más te vale devolverte a tu casa, la calle no es para ti.
--Esta situación en que un perro acalla a otro perro y lo desanima de acercarse a gente a pie o en bici, moto o auto, no es tan rara.

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