sábado, 15 de julio de 2017

Resfrío. Invasiones y desafíos

Estoy por resfriarme, luego de muchos años sin esta agradable suave enfermedad que pocas veces me deshabilitó. Siento los músculos ricos, un cansancio en mi carne que, para ser vencido, pide un esfuerzo rico, un esfuerzo que evidencia el tono de mis carnes, mi tensión muscular. También hay un dolorcillo de cabeza, condición que, para funcionar a lo normal, pide una concentración que conciencia mi cahueca. Y, ay, tengo sueño, lo que me hará mascar hoja de coca, en unos minutos.

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Hacen cinco días, el lunes 10 julio, di una vuelta larga en el barrio de Coñacoña. En la esquina noroeste del parque Coñacoña, vi que a la cancha de fútbol donde la alcaldía proyecta construir una pista de patinaje para unos próximos juegos deportivos internacionales, la habían, digamos, velado, poniendo una tela de yute por sobre su cerca aislante, un velo para permitir unos trabajos de construcción allí dentro. Esta barrera visual es tétrica (aunque el yute sea de colores vivos), nos recuerda procederes municipales de los últimos tres años y medio, cuando, pasando por encima de la oposición de los vecinos, la alcaldía construyó nomás los puentes vehiculares de la avenida 6 de Agosto. Vi que en el lado norte del parque donde está la laguna de Coñacoña habían policías estándar y policías municipales, y vi estacionados sus carros con logotipos.

¿Qué pasó con la fuerte, organizada oposición de los vecinos a esta imposición municipal? ¿Qué pasó con el apoyo de ecologistas anti-tala de árboles urbanos a esa oposición vecinal, apoyo que logró instalar una vigilia permanente junto a la cancha en disputa? Averiguar.

Pasando por el lado sur de la laguna, a esa hora, las diez y más de la noche del lunes pasado, vi la instalación de torres de la red municipal de vigilancia con cámaras de video. Un camión, un equipo de hasta cuatro técnicos y un ingeniero o director de obra enterado hacían algo relacionado con la instalación de comunicaciones vía fibra óptica entre la torre allí ya puesta y las otras torres de la gran red de vigilancia. El director me contó de las torres cercanas, a unas veinte a cuarenta cuadras, me habló de una mayor concentración de torres en la zona sur, Chimba, Maica. ¿Qué cosas vigilará la alcaldía filmando el espacio público de las calles, o, según la orientación de las cámaras, hasta partes interiores de las casas? ¡Cómo es que los vecinos permiten y hasta piden esta intrusión en su libertad? (E., vecina de Sarco, me contó de cómo, hace pocos meses, los vecinos de la OTB del parque... rechazaron la instalación de una torre en su parque, no porque se opongan a la vigilancia con filmación, sino para preservar su área verde. Esa torre fue puesta junto al coliseo de la Melchor y parque Lincoln.) Avanza el encarcelamiento de los hombres y las mujeres aquí en este valle.

(Son las diez de la noche. Los paceños y los devotos de la virgen del Carmen festejan con cohetes ruidosos, vistosos. Escribo esto en una computadora conectada a Internet, en una sala cercana al mercado Calatayud.)

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La alcaldía empezó a tapar la torrentera Pintumayu = avenida Beijing para convertirla en una ciclovía. Es una mala idea. Ese lugar, de donde, hace casi veinte años, se arrancaron más de mil árboles para, canalizando el río, convertirlo en una avenida que ahora es de gran tráfico motor, es un lugar demasiado intervenido, demasiado atacado. Hoy, con los pocos árboles restantes, y con el canal aun abierto, por donde, durante talvez unos 50 u 80 días al año, pasa agua que baja desde la cordillera, permite, en algunos puntos, bajar al lecho del río, escapando de la cercanía de los motores desencadenados sobre el nivel de la calle, y caminar a otra altura, imaginando por un momento otro espacio, menos destrozado, espacios menos expulsores de lo humano que todavía hay, que somos nosotros. Y cuando alguien tenga una necesidad humana, la de evacuar del vientre, pues, allí, sin testigos, o con gente que, pasando por arriba, vuelque la cabeza para no ver lo que sucede abajo, podrá hacerlo.

El pretexto municipal, construir allí una ciclovía, debe ser denunciado por los ciclistas. No deben usarnos como pretextos para la destrucción urbana. ¿Cómo accederíamos a esa ciclovía, sufriendo cuáles peligros pasaríamos las muchas intersecciones de esa avenida? ¿Para qué queremos los ciclistas una ciclovía que pasa por en medio de los carriles de una avenida de tráfico rápido, una obra que, tapando el canal de un río, tapiando una torrentera, probablemente significaría la muerte de algunos árboles más en el lugar? Además, en primer lugar, ¡ los ciclistas no queremos ninguna ciclovía !

(Noticia sobre esto, http://www.lostiempos.com/actualidad/local/20170714/tapan-canal-norte-nueva-ciclovia .)

(Pasando por allí, cuando, desde el cruce con Juan de la Rosa, aun no se había asfaltado el carril derecho, el de subida, hace diez años, les decía a mis hijos que yo, junto con otras personas, lograríamos impedir que se hiciera esa extensión urbana.)

Hablé hoy de este tema, unos pocos minutos, a la congregación cristiana donde voy cada sábado. Empecé diciendo que, aunque tengo vieja costumbre de hablar en público, por radio, televisión, y de escribir para publicar, esta vez tenía miedo de decir lo que les diría; dije que ellos creen que el tema del que hablaría no les interesa, pero que yo sé que les interesa mucho...

Será oportuno que el grupo autollamado "Masa Crítica-Cbb" (a los que, en un foro, anteayer jueves. di una jabonada, por su apoyo a las ciclovías; pero a los que, repetidas veces en los últimos meses, "defendí" ante mis compañeros ciclistas) se pronuncie contra este uso de los ciclistas en general como pretexto para destruir el ambiente. Veré de contactarlos. Suponiendo que las ciclovías en general fueran nuestra bandera — que no lo son — y suponiendo que esa ciclovía específica fuera de nuestro agrado — que no lo es —, antes viene nuestra responsabilidad como ciudadanos: hay que conservar lo que queda de la torrentera del Pintumayu, de sus aledaños; masbién, habría que buscar modos de disminuir el tráfico por la rodeante avenida Beijing, para aliviar la existencia de los árboles que aun quedan allí.

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30 de julio. Ayer pasé, junto con los y las ciclistas del paseo del grupo "Masa crítica-Cbb" por el Sombrero de chola, monumento en la esquina de las avenidas América y Melchor Urquidi. Hay ahí un un letrero sobre la próxima o actual construcción de una ciclovía que valdrá más de 5 millones de bolivianos, construcción que también tapará, clausurará un canal. Es la misma mala idea. Quiero imaginar que (1) la plata le sobra a la alcaldía y las ideas les faltan, y (2) buscan intervenir, meter máquina y obreros, cambiando los espacios y su disposición y funciones con vistas a excluir a las que se podría llamar personas ajenas a la idea que los jailas tienen de esos espacios. Se trataría de una refundación del espacio, que saca de él a los fácilmente excluibles. Tapar con losas de cemento un canal ancho puesto en medio de una avenida quita a los ajenos a ese barrio, que es un barrio de gente de plata, les quita un lugar donde ponerse a cubierto de las miradas, del alcance pronto de los empleados de los jailas, sus agentes de seguridad; por ejemplo, quita a la gente común que por allí pasa dónde hacer las funciones del cuerpo, si es que lo necesitan.

¿Por qué insisto sobre esto de que la clausura de lugares donde hombres y mujeres que pasan puedan dejar sus orines o excrementos es algo malo? Esta clausura, que vengo viendo desde hace más de diez años en esta ciudad, me parece deliberada. Plazas y parques son rediseñados para quitarles sus desniveles, haciéndolos así fácilmente vigilables desde la distancia. Canales son tapados para quitar así un lugar de probable esconderse, de probable evacuación. ¿Quiénes se esconden, en la fantasía de los jailas y de sus agentes de seguridad? Los ajenos al barrio, que lo espiarían para luego robar allí. ¿Quienes ensucian los lugares públicos con sus heces y sus meos? La propia gente del barrio, cuando están borrachos. Lo que pasa es que hay en curso una campaña de educación del común, por parte de los dirigentes, que responden a los intereses de la gentrification, de volver los barrios en clase media limpia...

...cierre, enmallado de canchas, plazas, parques...

...aparatos amarillos de hacer ejercicios...

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