Espaldarazo entre ciclistas viejos
Hoy día palmeé el hombro de un hombre siete años mayor que yo, mientras le decía que qué bien que a su edad estuviera trabajando todavía. (¿Ven que, secretamente, me daba el espaldarazo a mí mismo? Yo también, a esta edad... trabajo... Gran cosa.) Él es electricista. Su uniforme azul. Su gesto tranquilo, activo él y en paz. Se puso a hablar de dos y tres partes de su cuerpo que, si no las mueve cada día en el trabajo, se resienten. Sin que yo le sugiera este ángulo, o mejor, el par éste de ruedas móviles, me dijo que sus rodillas, cadera, espinazo y hasta su cuello piden bici a diario. Todo esto, aunque no me crean, en dos minutos, al despedirnos. Los ciclistas somos así, sabemos ir al grano.

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