lunes, 2 de noviembre de 2026

el idioma hebreo moderno

era la segunda semana de vacaciones en Huata, yo tenía nueve años

nuestros bastones de cañahueca apoyados a un tronco, aplastando con sandalias, yo, con sus indúvar, ella, la hojarasca sobre el defensivo de calicanto -- adelante, abajo, la quebrada con un hilo de agua, en la orilla del frente, el cerro de las Tres tortas, y atrás los cultivos de maíz crecido del Laureano -- bajo la sombra de unos árboles muy altos y delgados, de hojas delgadas y curvas de color malva, y olor fresco picante fuerte, quebradizas, armábamos la Selva y yo cigarros de hojas secas de eucalipto, picadas, en rectángulos de papel periódico, que al darles una pitada nos dejarían ronca la garganta por el resto del día

le contaba a mi prima mi nuevo afán: fraguar unos documentos coloniales o incaicos, no me decidía aún, escribiéndolos con tinta china, negra, en pergamino = cuero de oveja seco pero flexible; nos íbamos a hacer ricos vendiéndolos a nosecuál museo

poco le interesaba a ella mi tema

no recuerdo ahora cuál contenido estaba ideando para los escritos antiguos que íbamos a desenterrar nosotros... luego de, convenientemente, haberlos enterrado

tampoco sé qué fines cumplirían esos pergaminos, o sea, para qué servirían sus palabras sacadas de un falso antiguo pasado en aquel presente que hoy tiene medio siglo de viejo

todo ese invento, sin duda que lo saqué de escuchar a mi tío Álber armar -- mientras, sentados a una mesita mínima, en la fábrica de chompas cuyo ruido ensordecía, jugaban ajedrez él y el vecino del frente en la calle Padilla, apodado Apache -- historias más completas y coherentes que la mía; por algo, ellos eran siete u ocho años mayores que nosotros

el tío Alberto sabía contar de la imaginada principalía cuzqueña de su mamá, mi abuelita Lila, finada, de su soñada sangre indígena real

y, supongo yo que sacándola de revistas de historietas de Disney o de alguna de las adaptadas, recortadas y hasta falsas novelas juveniles de la editorial Tor, argentina (libros de hasta ciento veinte páginas, encuadernadas, cosidas con dos a tres puntadas de hilo grueso, con tapas con dibujos chillones, delgadas, rasgables, hojas de papel grueso, amarillento, y letras a veces borrosas, otras veces, descolocadas, y sus traducciones podían ser infames, lo supe luego, libros que en Argentina se vendían por kilo), Álber debió sucreñizar la famosa historia de los manuscritos checos falsificados en el siglo XIX que representaban poemas supuestamente del siglo XV, con fines nacionalistas checos anti-germanos

salto en el tiempo, con un pie muchas décadas atrás, al vuelco del siglo diecinueve al veinte, con el otro pie varias décadas adelante, a nuestro momento, y abarco espacialmente, con una mano a Europa oriental y con la otra mano al Levante

busco, desde el recuerdo de mi vivencia de niño copión e ideoso, inquieto, entender al judío lituano que creó el hebreo moderno, Eliezer Isaac Perlman [aquí tenemos nuestro Juan Perelman orureño, valiente ideólogo de la nación boliviana unida con pueblos indígenas diversos y soberanos; y su padre ya había defendido los minerales del país fundidos en el país]

Perlman alias ben Yejuda se lo inventó hace aprox un siglo y medio con estos retazos: escritura y gramática hebreas (el hebreo hablado diario llevaba muerto entre 1700 y 2400 años; el idioma de Jesús había sido el arameo), y vocabularios hebreo profanado, árabe (fusha y amiya) y yídich, la variante de alemán que hablaban los judíos esteeuropeos que estaban llegando a Palestina

Perlman necesitaba, como los sionistas llegados entonces a Palestina, personal y socialmente, volverse el reverso de la idea avergonzada que se habían hecho ellos de sí mismos: donde el judío europeo común era débil y físicamente cobarde, un nerd o estudioso, feo, detestable, flojo, los sionistas serían fuertes y lanzados, atractivos, deportistas, trabajadores

los sionistas fundadores jalaron (unos hilos) del antiguo testamento de la Biblia lo que, con Platón, la judía francesa Simone Weil llamó "la bestia social" judía, o sea, grupo que se idoliza a sí, se autoadora, totalitarismo, espíritu de cuerpo, agresividad e injusticia, atropello, impiedad, hicieron con ellos bandas terroristas masacradoras de civiles palestinos en la Yishuv, que luego formaron un ejército, que a su vez fue haciendo a una nación, que luego, una vez avasallada la Palestina, sería Israel

cambiar los diferentes idiomas hablados por los judíos que iban llegando a Palestina (yídich, alemán, ladino, judeoespañol, español, francés, griego, turco, ruso, árabe) por un idioma inventado, artificial, sintético; cambiarse cada quien su nombre por nombres inventados en hebreo, para ocultar su origen extranjero a Levante, y participar como individuos y como comunidad en una supuesta regeneración; reprimir, reeducar, avergonzar a los que no se conformaban a esa imposición: esa es parte de la formación nacional de la Yishuv y luego Israel; otra parte es el ejército, la convivencia y ajuste dentro de él, en el crimen, el terrorismo, la ilegalidad justificada deshonestamente; otra, la geografía militarizada, el uso de cadenas de poblaciones judías como escudos humanos ante los resistentes palestinos; aun otra parte de esa espantajo fueron los campos de concentración para los judíos inmigrantes en sus primeros meses en Israel, y la discriminación racial entre los distintos grupos de ellos

del inicio del siglo pasado salto veinte años y doy con el judío ucranio Vladímir Jabotinski, que diseñó la estrategia, o talvez sea más exacto llamarla táctica contra los árabes que hasta hoy siguen los sionistas o israelíes (el padre del primer ministro israelí actual, Mileikowski alias Netanyaju, fue secretario de Jabotinski): reconociéndose ajenos a Palestina, saberse invasores, cobijarse bajo una potencia mundial, y desde la superioridad militar y económica, atacar a mansalva a los palestinos y derrotarlos una y otra vez, hasta que ellos pierdan la esperanza de ser independientes, bajen la cabeza y se sometan a la colonia sionista; Jabotinski publicó esta idea en 1923 con el título "El muro de hierro"

docenas de sionistas antes de Jabotinski y docenas después de él reconocieron, entre sí, su ajenidad a Palestina y partieron en su razonamiento de esa verdad, que son colonos impuestos a la fuerza en el Levante árabe, cristiano y judío (sí, los judíos originarios de Palestina, gente de cultura árabe, vieron siempre a los judíos sionistas llegados de Europa oriental como extranjeros perjudiciales), e hicieron la recomendación de no cejar en el uso de fuerza opresiva contra los palestinos, para someterlos ó expulsarlos, o, dado el caso, matarlos; este discurso sionista es hoy común, como ya lo fue hace ochenta y hace sesenta y hace treinta años

la idea madre de Israel es tan forzadamente falsificada como lo fueron mis soñados manuscritos de conquistadores o conquistados (pero si esto último, hubieron debido ser no escritos sino ñudos, quipus...), idea que debo haber copiado a mi tío Álber lector y que a los diez años no llegué a forjar; Israel es un invento transparente, que no engaña a nadie, y menos a ellos los sionistas; otra cosa es que, hacia afuera, los sionistas están acostumbrados desde hace más de un siglo a únicamente mentir: a esto le llaman jasbará o explicación = pajpaqueo surperuano

una leyenda patriótica boliviana dice que los chilenos se adueñan de nuestras danzas, con trajes y música y todo; pero, igual que nosotros, los norchilenos son en buena parte aymaras y quechuas: esa región es, desde hace siglos, en parte, boliviana, o sea, andina; hubo antes y hoy sigue habiendo un flujo grueso de ida y vuelta entre Antofagasta y Calama, y los valles de Cochabamba y el altiplano

los israelíes, en cambio, ajenos del todo, o en gran medida, al Levante, se copian comida (el jumús, los quipes), música (el baile del dabque) y trajes de los palestinos; pero lo hacen sin tenerles una real envidia, o sea, son copiones en un vacío emocional, cultural; imitan superficies de lo árabe porque ellos están muertos culturalmente, no son nadie

tan ajenos al Levante son el conjunto de los judíos israelíes -- a pesar de que una parte de ellos son originarios, o del mismo Levante, o del norte africano o del sur árabe -- que son muy predispuestos al cáncer de la piel y son muy alérgicos al polen del olivo

lo que nos recuerda a Nicolás Flores, “el primero que se logró de los que en Potosí nacieron” (Arzáns de Orsúa y Vela), y Zavaleta sigue: “porque, hasta entonces, las mujeres habían tenido que salir a los valles para recibir a sus hijos”. “Potosí -- escribieron sus cronistas -- cuanto engendra es plata y no se ocupa en yerbas; no cría nada de leñoso...” (de nuevo Arzáns); así de poco se adaptaban de entrada al altiplano los colonos españoles

los israelíes roban a los palestinos eso que ni siquiera les gusta: los sionistas son gente de poder y violencia, y punto; están muertos por dentro; codician lo ajeno desde el hueco moral que son; arrebatan lo impropio aboliendo al prójimo; así, son capaces de quemar o talar millones de olivos palestinos, algunos, árboles centenarios, algunos, olivos milenarios, para quitar sustento a los palestinos; así, asolan decenas de pueblos levantinos, algunos, centenarios, dejándolos tabla rasa, para que palestinos y libaneses, expulsados con terror, no tengan donde volver; y ciegan ojos de agua palestinos, encementándolos, para matar la vida, y envenenan ovejas palestinas, por puro despecho de no poder ni empezar a querer ser eso que los palestinos son: verdaderos, vernaculares

para acabar, miren a estos dos rabinos de más de noventa años de edad, que viven en Palestina desde hace aprox ochenta años:

Dov Lior, polaco, acaba de dictaminar que en octubre y noviembre, tiempo de la cosecha, robarles a los palestinos la sustancia de su economía, sus aceitunas, les está permitido a los colonos israelíes ilegales de Cisjordania; antes, ya autorizó a los soldados israelíes a matar bebés y civiles palestinos y a destruir Gaza del todo

Dov Landó, otro polaco, acaba de decir que "los árabes nos odian por causa del sionismo", que el estado secular israelí es "apóstata y hereje", y que los rabinos sionistas enseñan a los soldados una Toráj distorsionada y por eso se hacen matar por los resistentes palestinos

gracias a Elí = mi Dios por Efraín Dov Landó

-- algunos de los datos que puse arriba los saqué de ó los comprobé con la inteligencia artificial de Meta; y cité a R. Zavaleta 1965 _El desarrollo de la conciencia nacional_

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